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Blog / EL EFECTO PIGMALIÓN: CREO EN TI

Natalia Vivas García

EL EFECTO PIGMALIÓN: CREO EN TI

By 2016-12-30 15:24:19

En la historia contada por el poeta romano Ovidio, Pigmalión era un escultor que se enamora de una escultura con forma de mujer que él mismo ha creado, y pide a la diosa Afrodita que la convierta en una mujer de carne y hueso, a la que llamó Galatea. Los psicólogos también han recogido este motivo y lo han usado como base de la investigación de lo que llaman el "efecto Pigmalión". Este término fue acuñado por el psicólogo social Robert Rosenthal, a raíz de unos experimentos realizados en 1965: el “efecto Pigmalión” se refiere a "que lo que una persona espera de otra puede llegar a servir como una profecía auto-cumplida".


El proceso clave que subyace tanto el efecto Pigmalion es la idea de que las expectativas o creencias de las personas determinan su comportamiento y el rendimiento, por lo que sirve para hacer que sus expectativas se hagan realidad. En otras palabras, nos esforzamos para validar nuestras percepciones de la realidad, no importa lo defectuosas que sean. Por lo tanto, la profecía autocumplida es un resultado perceptual importante.


Según los hallazgos de Rosenthal, los estudiantes obtenían mejores resultados cuando se esperaba más de ellos. De forma aleatoria había informado a sus profesores sobre quiénes eran los que tenían mejores posibilidades académicas. Estos mejoraron notablemente porque se esperaba más de ellos, lo cual hacía que el clima, la actitud y la predisposición a enseñarles por parte de sus profesores fuera mejor. Estudios posteriores con estudiantes de diversas edades confirman estos resultados.


Visto así, parece que el efecto Pigmalión es algo positivo a lo que podemos sacarle mucho partido, simplemente mostrando a los jóvenes lo mucho que se espera de ellos. El problema es que esto es algo mucho más complejo, y tiene sus raíces en que estas expectativas tienen que ser reales y estar fundamentadas y arraigadas en la mente del adulto que supervisa la educación de esos jóvenes. 
Es decir, el efecto Pigmalión se produce por lo que comunicamos realmente a través de nuestros gestos, actitudes y mensajes implícitos en lo que decimos. Porque el cómo decimos algo dice más que las palabras pronunciadas en sí mismas.


Fuente: "La mente es maravillosa"


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