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Blog / LA EMPATÍA

Natalia Vivas García

LA EMPATÍA

By 2014-10-14 16:54:02

La empatía es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento, y que permite así prevenir importantes conflictos. Sin embargo, muchas personas presentan unos niveles excesivamente bajos (en casos patológicos pueden llegar a ser inexistentes) de esta habilidad.

Decía Gandhi que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. De una forma armoniosa y metafórica, Gandhi ejemplificó con esta frase lo que se entiende por empatía. Desde el punto de vista de las relaciones interpersonales, la empatía es la habilidad para “ponerse en el lugar del otro” y “hacérselo saber”. Este último componente es realmente clave, ya que tan importante es poder entender la emoción o motivos del otro, como saber devolvérselos.

Cuando una persona no tiene empatía, es incapaz de entender las emociones y problemas de los demás. Este hecho dificulta la asunción de normas y el respeto de las mismas, además de acarrear importantes problemas a nivel social, laboral, de pareja, etcétera.

Cómo se adquiere la empatía

No nacemos siendo empáticos, sino que esta habilidad interpersonal forma parte de nuestro correcto desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde la más tierna infancia.

Desde la psicología básica, la base de la empatía reside en las neuronas espejo, un tipo de neuronas que humanos y primates tenemos en el cerebro, y que permiten la captación e imitación de los estados emocionales de nuestros semejantes. Este regalo que nos hace nuestra biología posteriormente debe combinarse con la socialización para poder alcanzar unos niveles de empatía adecuados.

La empatía primitiva, que aparece ya desde los tres meses de edad, se desarrolla gracias a las situaciones de interacción con los adultos, facilitando la creación de vínculos afectivos intensos y privilegiados.

En este sentido, la actitud y la educación emocional de los padres es fundamental para que un niño desarrolle empatía. Por ejemplo, un niño cuyos sentimientos son ignorados por sus padres, que le dicen frases como “deja de llorar”, “no te pongas así”…, aprenderá a ignorar sus sentimientos y los de los demás. Del mismo modo, un niño al que se le atiende emocionalmente (se le escucha cuando se queja, se le dan besos, caricias, etcétera) aprenderá a escuchar sus propias emociones y las de los otros, abriendo paso a los primeros pasos del desarrollo de la empatía. 

Las personas empáticas obtienen grandes beneficios de carácter social gracias a su habilidad, porque consiguen que los demás se sientan comprendidos, escuchados, y emocionalmente recogidos.

El perfil de las personas empáticas se caracteriza por:

-       Presentar una elevada sensibilidad social: les preocupan los problemas de los demás, los sentimientos de los otros, etcétera.

-       Captar la comunicación no verbal de los otros: saben leer en los gestos, en el tono de voz, etcétera los estados emocionales de sus semejantes.

-       Saber dar feedback social: Son capaces de mostrar a los demás que han captado sus sentimientos.

-       Ser respetuosas: saben aceptar los sentimientos y conductas de los otros con independencia de que no las aprueben.

-       Les gusta escuchar (no oír), y son buenos conversadores.

-       Respetar o comprenden los motivos de las conductas de los demás.

 

Fuente: Webconsultas.com


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