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Áreas de intervención

Natalia Vivas García

Psicólogo Tratamiento para el estrés y remedios para la ansiedad

La ansiedad es una reacción adaptativa que nuestro organismo activa para defenderse de un peligro o para afrontar una situación complicada. Esta función se convierte en un problema en el momento en que estas situaciones se perciban como amenazas reales sin serlo, y aparezca una reacción emocional sobre la que se ejerce poco o ningún control y que se manifiesta a tres niveles cognitivo (preocupación, confusión, aprensión, inseguridad…), fisiológico (tensión, sudoración, palpitaciones, mareos …) y motor (movimientos constantes, temblores, evitación, comer de forma compulsiva …). Este estado produce un sufrimiento significativo y puede llegar a afectar a una o varias áreas de la persona que lo padece (trabajo, pareja, forma de relacionarnos con los demás).

La ansiedad es una reacción adaptativa que nuestro organismo activa para defenderse de un peligro o para afrontar una situación complicada.

El estrés es una respuesta de sobrecarga causada por una situación de presión emocional y la percepción de uno mismo como incapaz de hacerle frente (nos percibimos “pequeños” ante lo que tenemos que enfrentar, o percibimos “enorme” esa situación). El estrés produce malestar significativo y puede sostenerse en el tiempo pudiendo incapacitarnos en muchos niveles.

Crisis de Pánico.- Reacción de ansiedad extrema que aparece de forma brusca e inesperada, sin que la persona sepa muy bien cuál es el peligro pero sí la sensación (algunos de los síntomas son: taquicardia, sensación de falta de aire, sudores, opresión en el pecho, mareos, naúseas …).Dura unos minutos y después desaparece. Las personas que los sufren viven con una preocupación constante a que puedan repetirse y temen perder el control. Algunas creen que esa sintomatología es la respuesta a una crisis cardiaca o cerebral (en ocasiones pueden llegar a creer que están perdiendo la razón o que van a morir), ya que aparecen dos sensaciones muy atemorizantes: la sensación de irrealidad (esto no es real, lo que veo ahora mismo no existe) y la sensación de despersonalización (me veo fuera de lo que me sucede, no soy yo). El tener repetidos ataques de pánico hace que se genere miedo a la sintomatología como tal (miedo a los síntomas que provocan miedo).

Agorafobia.- Se padece agorafobia cuando se teme que aparezcan episodios de pánico en público (en lugares comunes como el trabajo, la calle, el metro, un bar, etc.) anticipando ese miedo y evitando finalmente acudir a esos lugares (miedo anticipatorio y evitación). Se trata de tener miedo al miedo, miedo al descontrol, por lo que se van evitando cada vez más sitios incapacitando progresivamente a la persona, que sólo siente seguridad cuando está en casa, en entornos conocidos o con gente conocida. Por tanto, se trata de miedo a la incontrolabilidad en situaciones que la persona percibe como “inescapables”.

Nosofobia.- Miedo extremo a la muerte y/o a las enfermedades terminales (cancerosas, infecciosas, mentales o cardiovasculares) que afecta a la vida diaria porque la persona la percibe como muy probable y a corto plazo, no en un futuro. Este miedo provoca unos niveles muy elevados de ansiedad, y hace que se evite de manera casi permanente toda estimulación relacionada con las enfermedades o la muerte (hospitales, tanatorios, cementerios, etc.) y aparezcan respuestas de comprobación donde la persona trata de evaluar su estado de salud cuando “nota en su cuerpo algo que pueda parecerle peligroso”. En la mayoría de las ocasiones se trata de sintomatología ansiosa la que identifican como posible señal de enfermedad o muerte. Ansiedad y estrés

Trastorno de ansiedad generalizada.- Estado permanente de nerviosismo, preocupación y tensión que se mantiene en un período continuado de tiempo. Existe una predisposición a la preocupación a todos los niveles: la persona que la padece vive preocupada por todo, sintiendo a su vez impotencia ante la incapacidad que siente para afrontar dichas preocupaciones. Esa actitud de preocupación hace que permanezca en un estado de alerta constante, dificultando sus capacidades cognitivas como la concentración, apareciendo síntomas propios de la ansiedad (taquicardia, sudoración, etc.), insomnio e irritabilidad, produciendo un malestar generalizado muy significativo.

Trastorno obsesivo compulsivo.- Presencia de ideas, pensamientos o imágenes de carácter recurrente e intrusivo (obsesiones) y conductas repetitivas (compulsiones) que se llevan a cabo de forma ritualizada para reducir la ansiedad que producen las obsesiones. La persona que lo sufre no las puede dominar y esto le produce una importante sensación de angustia y descontrol. Algunas de las obsesiones más comunes son: la necesidad de un orden determinado (ej: colocar siempre la ropa del mismo modo), el miedo a contaminarse o contagiarse (ej: darle vueltas a la idea de poder haberse contagiado al besar a alguien), las dudas sistémicas (ej: preguntarse si se ha cerrado el coche, se ha apagado la luz …), imágenes recurrentes (ej: no poder dejar de pensar en una idea de carácter violento o sexual) y otros impulsos (ej: decir obscenidades, insultar o agredir). Por otra parte, las compulsiones más frecuentes son limpiar, comprobar y contar.

Ansiedad fóbica.- Reacción donde surge un miedo irracional y exagerado hacia un objeto o situación concreta acompañada de la necesidad de evitación de dicho objeto o situación. La intensidad del miedo y la conducta de evitación producen una sintomatología ansiosa que puede interferir negativamente en la vida de la persona que la padece. Algunas de las fobias más comunes son: a las alturas, a la sangre, a la oscuridad, a los ascensores, a animales concretos, etc. La nosofobia (explicada anteriormente) es una de las fobias más frecuentes y más incapacitantes.

El estrés es una respuesta de sobrecarga causada por una situación de presión emocional y la percepción de uno mismo como incapaz de hacerle frente (nos percibimos “pequeños” ante lo que tenemos que enfrentar, o percibimos “enorme” esa situación.
Estrés.- A menudo se confunden el estrés y la ansiedad pero son dos cosas distintas. De hecho, el estrés puede provocar ansiedad y no a la inversa. Existen situaciones diferentes que pueden producir estrés como cualquier cambio en la rutina (mudanza, cambio de trabajo, nacimiento de un hijo), las pérdidas (pérdida de un trabajo, ruptura de pareja, jubilación) o la indefensión (enfermedades irreversibles). Es una respuesta de sobrecarga causada por una situación de presión emocional y la percepción de uno mismo como incapaz de hacerle frente (nos percibimos “pequeños” ante lo que tenemos que enfrentar, o percibimos “enorme” esa situación. Si el estrés se mantiene en el tiempo puede repercutir en nuestra salud física, ya que sus consecuencias a largo plazo pueden ser seriamente perjudiciales. Así pues, se establece una correlación positiva entre el estrés y las enfermedades coronarias, sexuales e inmunológicas, entre otras.

Estrés postraumático.- Conjunto de síntomas de carácter ansioso que aparecen como consecuencia de haber vivido una experiencia traumática (actos de terrorismo, accidentes, sucesos agresivos o sexuales, etc.). Los síntomas que aparecen son irritabilidad, insomnio, estado de alerta excesiva, evocación permanente del suceso traumático, sentimiento profundo de tristeza y evitación de la estimulación relacionada con el trauma. Pueden aparecer inmediatamente después del mismo, pasado un tiempo (aprox. 6 meses) o transcurrido un tiempo más largo (un año o más). Puede afectar a personas de cualquier edad pero son más vulnerables los niños a sus efectos a largo plazo. Algunos de quienes lo sufren pueden llegar a modificar radicalmente sus hábitos de vida (cambio de trabajo, de domicilio, etc.).