
Cómo distinguir entre una crisis y el final de una relación
El amor no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución. Del modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como lo que fue el principio del fin. La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese periodo de problemas obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre. Para muchos, esta situación despierta dudas sobre cómo saber si una relación ha llegado a su fin o si se trata de una crisis superable. Si sientes que estás atravesando una ruptura o una crisis de pareja que no puedes manejar solo, considera agendar una sesión con nuestro equipo especializado de psicólogos en Madrid para recibir el acompañamiento que necesitas.
MIEDO AL CAMBIO
No hay criterios fijos a los que recurrir para determinar si una relación toca ya su fin. Además, cuanto más duradera haya sido esa unión y cuando la ruptura afecte a más personas -los hijos son el argumento que muchas personas esgrimen para seguir conviviendo, a pesar de la crisis-, más difícil se hará tomar la decisión de romper. Podría decirse que el momento en el que una relación deja de aportar a los miembros de la pareja ese conjunto de elementos que la propició -afectividad y emoción, seguridad, disfrute sexual…-, se alcanza el punto de inflexión en el que se debe producir el cambio. Identificar si es el fin de una relación de pareja o un periodo de transformación es fundamental para decidir.
Reconocer si se está atravesando una época con dificultades graves o si estamos ante el principio del fin de la relación, deviene una tarea ardua para los miembros de la pareja, ya que inmersos en un sinfín de emociones, sentimientos y sensaciones, resulta difícil serenarse lo suficiente para hacer una reflexión tranquila que los conduzca a esclarecer en qué punto de la relación se encuentran. A veces, en medio de esa confusión, cuesta distinguir cómo saber si es una crisis o el final o si simplemente se trata de un desgaste pasajero. No es extraño que se produzcan autoengaños, más o menos conscientes, que surgen como resistencia al cambio, bien sea para replantearse la pareja y seguir adelante con cambios, bien para iniciar definitivamente una separación. En muchas ocasiones, quienes lo viven se preguntan cómo saber si una ruptura es definitiva, especialmente cuando aún existen vínculos afectivos o circunstancias compartidas.
¿SIMPLE CRISIS O SEPARACIÓN?
En función del modo en que se afronte una crisis, de cómo se comporten los miembros de la pareja ante esa etapa, la unión saldrá reforzada o será la primera fase del fin. Es decir, ante una fase conflictiva de la pareja la pregunta no es “¿es esto el fin?”, sino “¿quiero que sea el fin?, ¿me interesa seguir con el compromiso que supone esta relación?”. Aquí puede surgir la duda sobre cómo saber si es una separación temporal o definitiva, ya que el tiempo y la actitud de ambos miembros serán decisivos. En definitiva, una mala racha será sólo una crisis si es superada, pero se convertirá en una separación si la unión acaba. La respuesta a algunas preguntas puede brindarnos pistas que nos ayudarán a tomar una decisión en esa difícil coyuntura: ¿Le amo? ¿Miramos juntos en la misma dirección, tenemos la misma meta? ¿Siento profundo interés por la otra persona? ¿La deseo? ¿Tengo confianza total en el otro? ¿y en la propia relación? ¿Reflexiono y me comprometo para ver qué puedo aportar a la otra persona y a nuestra relación para mejorarla?
En fase de crisis nuestro estado emocional se altera; por ello, tengamos presente el alcance de las decisiones, sobre todo si se opta por terminar con la relación. No se separan dos personas, sino a veces una familia con hijos, todo un entramado de relaciones y amigos, de dependencias económicas, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, es conveniente acudir a un o una especialista en temas de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables. Introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor. Este acompañamiento puede ser clave para discernir si se trata de una crisis de pareja o ruptura definitiva o si aún hay un proyecto común que merece ser reconstruido.
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PARA FORTALECER LA PAREJA
Debemos utilizar o desarrollar estas habilidades:
- Aceptar que nuestra vida es enteramente responsabilidad nuestra. No esperemos que el otro miembro de la pareja nos haga feliz. Nuestra felicidad depende, sobre todo, de nosotros mismos. No nos engañemos.
- Saber que no tenemos que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida.
- Aprender a escuchar. Para ello debemos dejar lo que estamos haciendo, vaciarnos de otros pensamientos que distraigan nuestra atención e intentar colocarnos en su lugar para entender cómo se siente.
- Aprender a dialogar. Nuestra opinión, forma de entender y de aprehender la realidad no son la verdad absoluta, sino sólo la nuestra.
- Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir “lo nuestro”.
- Aprender a compartir. Darse el uno al otro: preguntar cómo se encuentra, qué le incomoda, qué quiere y desea.
- Aprender a pedir. Mostrar nuestra vulnerabilidad es la mejor muestra de amor, ya que no se la enseñamos a cualquiera.
- Dedicar tiempo específico para la pareja.
- Compartir hobbies, tiempos lúdicos, fantasías e ilusiones, al igual que acompañar en los momentos tristes, duros y penosos.
- Compartir la economía. Forma parte de la relación de pareja.
- Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de nosotros mismos, ver qué necesitamos y cuál es el dolor que suscitamos en nuestra pareja. Que sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablemos cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.
- Mimar con orgullo a la pareja. El sexo, las caricias y el “te quiero” han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos.
Superar una crisis de pareja no siempre es fácil, pero tampoco es un camino que debas recorrer solo. Con el apoyo adecuado, es posible reconstruir la confianza, la comunicación y la conexión emocional. Nuestro equipo de psicólogos en Madrid está preparado para ayudarte a comprender lo que estás viviendo y acompañarte en el proceso de transformación. Si deseas empezar a trabajar en tu relación y recuperar la armonía, conoce más sobre el servicio de Terapia de pareja en Madrid. Y si todo apunta al fin de una relación, recuerda que también es válido cerrar etapas con responsabilidad emocional. Incluso si se trata del final de una relación duradera o se considera como un fin de la relación matrimonial, es posible transitar ese cierre con respeto y crecimiento mutuo.
Fuente: revista.consumer.es
Psicóloga especializada en terapia individual para adultos, terapia de pareja y terapia de familia.
- Natalia Vivas
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