
La tensión emocional y el estrés enferman el cuerpo
Desde hace años se ha descubierto que la tensión emocional daña paulatina e inexorablemente al cuerpo porque suele reventar como enfermedades psicosomáticas. Es tal el daño de lo psico-emocional al cuerpo, que se considera que de cien enfermedades ¡setenta u ochenta! son psicosomáticas. Y una de las investigaciones más interesantes en la psicología contemporánea en Madrid es referente a la influencia del estrés en la salud, azote y asesino del ser humano moderno. Estas reacciones se relacionan con lo que se conoce como presión emocional o tensión psíquica, ambas expresiones de conflicto interno prolongado.
Muchos tendemos a convertir el estrés psicológico y social en una enfermedad corporal. En dicho mecanismo de conversión la persona inconscientemente transforma un conflicto psicológico en un síntoma físico. Esto es, la mente (psique) enferma al cuerpo (soma). Comprender qué es la tensión emocional y sus efectos físicos puede ayudarnos a tratar mejor el origen del malestar. Si estás en Madrid y buscas ayuda profesional para tratar la tensión emocional y el estrés, agenda una sesión con nuestro equipo especializado.
Por un tiempo se creyó que no existían trastornos físicos originados exclusivamente por factores psicológicos. Se pensaba que un trastorno corporal tenía necesariamente un componente biológico que combinado con factores ambientales, sociales y psicológicos, desarrollaban una enfermedad psicosomática. Hoy se sabe que muchas veces la presión emotiva son suficientes para detonar dolencias físicas, incluso sin un factor externo evidente.
No obstante, las investigaciones han demostrado que el cerebro es capaz de enfermar el cuerpo debido a que se comunica con las células de la sangre que se mueven por todo el cuerpo a través del flujo sanguíneo, los vasos linfáticos y los nervios. Por ejemplo, la urticaria puede producirse por una alergia física o por una reacción psicológica. La depresión puede predisponer al deprimido a ciertas infecciones, como las causadas por los virus de la gripe, impidiendo que el sistema inmune le proteja. Muchos de estos cuadros son resultado de tensiones emocionales prolongadas o una tensión psicológica crónica.
En otras palabras, la tensión emocional (depresión, ansiedad, furia…) y el estrés (causado por problemas económicos, presión laboral, ruptura sentimental, muerte de un familiar…) mal tratados o encauzados incorrectamente pueden desencadenar momentos trágicos en el humano, provocándole incluso la muerte. También pueden presentarse síntomas de tensión nerviosa como insomnio o cefaleas, manifestaciones físicas de una carga emocional mal canalizada. Cuando hay una tensión emocional alta con síntomas, el abordaje psicológico puede ser crucial.
Tanto el estrés social como el psicológico pueden activar o agravar un amplio abanico de enfermedades como diabetes mellitus, lupus, leucemia y esclerosis múltiple. Desde luego, la importancia de las causas psicológicas varía ampliamente entre diferentes personas con el mismo trastorno, algo que una psicóloga en Madrid puede evaluar cuidadosamente durante una intervención terapéutica.
Aunque sabemos que para que el estrés interno conduzca a la depresión depende de la predisposición genética, incide en el sistema nervioso vegetativo (sistema nervioso autónomo), el sistema simpático y la glándula hipófisis. Luego de una respuesta de estrés aguda se produce un impacto sobre el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal: el hipotálamo regula el impacto y se activa la glándula hipófisis (pituitaria), produciendo adenotirotropa o corticotrofina (ACTH), la cual es liberada al torrente sanguíneo y se dirige a las glándulas suprarrenales, y se activa la producción de adrenalina (epinefrina) o cortisol, la hormona del estrés. Desde este momento se produce una variedad de reacciones pues esta hormona cortical en poco tiempo alcanza todo el organismo provocando el aumento de las palpitaciones del corazón, la intensificación del pulso, la irrigación de los músculos; las reservas de grasa y azúcar se mueven y aumenta la reacción muscular y se incrementa la coagulación de la sangre. Una perenne situación estresante frecuentemente desemboca en agudas crisis psicológicas, emotivas y físicas. Por no hablar de lo que ocurre en el espíritu, eje o columna vertebral de la salud integral del ser humano. En estos casos, diferenciar entre la tensión física o psíquica puede orientar mejor el tratamiento.
Un famoso psicólogo lo ha resumido de esta manera: “Dios perdona nuestras faltas; la gente también a veces las perdona. Pero el sistema nervioso no las perdona nunca”. Las preocupaciones, estrés, tensión emocional, odios, resentimientos, ira y otras emociones reprimidas o mal canalizadas tarde o temprano pasan factura. Incluso un sinónimo de tensión emocional como tensión psíquica o presión interna puede manifestarse con fuerza en la salud.
Si las cosas son de ese tamaño, ¿cuál es el medicamento apropiado para curar una enfermedad psicosomática? Lo atinado es resolver el conflicto emocional y aprender a reaccionar a los estímulos ambientales e internos a fin de que el malestar psicosomático desaparezca, esto es, un cambio de actitud ante el conflicto interno y la presión externa. No es tan sencillo como suena, pero tampoco imposible de practicar. Un proceso que puede ser acompañado de forma profesional por una psicóloga en Madrid. En este camino, identificar la realidad de la tensión emocional con ejemplos puede ser una herramienta poderosa.
Aun cuando el ambiente laboral sea poco o nada controlable o cambiable, mi reacción a sus presiones sí está a mi alcance; debo desaprender reacciones inadecuadas a fin de evitar que el entorno controle mi estado anímico. La tensión en psicología nos ayuda a entender cómo se genera esta respuesta emocional automática.
Si soy consciente de que un choque emocional con alguien me afecta con un insoportable dolor de cabeza, lo indicado es sacar (no reprimir) o permitirme sentir la emoción apretando una pelota de hule, escribiendo lo sentido o contando del uno al diez, hasta que el malestar desaparezca. Es decir, el displacer debe ser resuelto y liberado para que el dolor físico se esfume. Poco ayudará la ingesta de medicamentos, pues lo físico pierde peso y se va por donde vino si resuelvo lo emocional. (Muchos por falta de autoconocimiento no saben identificar sus emociones -tonalidades de los sentimientos- y las confunden con lo que piensan de ellas). En este sentido, la psicología ayuda a comprender la tensión emocional y su significado, considerando su papel en los trastornos psicosomáticos.
Si sientes que tu cuerpo está hablando por ti y necesitas recuperar el equilibrio emocional, no ignores las señales. La psicología en Madrid puede ofrecerte el espacio seguro y profesional que necesitas para sanar desde adentro. Nuestro equipo está aquí para acompañarte en ese proceso de transformación y bienestar. Si quieres empezar hoy mismo, puedes acceder aquí al servicio de Psicólogo para el estrés en Madrid.
FUENTE: Psicoactiva
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Psicóloga especializada en terapia individual para adultos, terapia de pareja y terapia de familia.
- Natalia Vivas
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